Había una vez una mujer
montada en su unicornio. Venia con una olla llena de miel para alimentar a sus
hijos atada al cuerno de aquel místico animal. En eso ve un cartel que decía “compro
cuerno de unicornio a $100” que, para la época, era mucho dinero. En ese
momento decidió cortar el cuerno con la ayuda del duende que la acompañaba. Al cortarlo,
el duende olvido la olla con miel y cayo al suelo. Se rompió y la miel se esparció
por todo el suelo junto con el cuerno. A
la mujer no le importo porque con el cuerno podía comprar 50 ollas. Pero olvido
que la sustancia del cuerno se diluía con mucha facilidad en la miel. El cuerno
se diluyó y la miel era irrecuperable.
