La vida era difícil en 1945. La guerra terminaba e
Inglaterra se encontraba devastada. En esos tiempos, había hombres que lo
tenían todo y otros, nada. Este era el caso de Manuel. Un hombre que a los
treinta años tenia dos hijos y una mujer, vivía solo de lo que podía recaudar
siendo sirviente de un hombre malvado y avaro llamado Sr.Jones que le daba lo
mínimo para que se mantuviera vivo.
Un día como tantos otros, Manuel estaba cortando la
hierba que crecía en los campos de aquel repugnante hombre y se encontró con
una escotilla que nunca había visto, aunque hubiese pasado por allí varias
veces. La curiosidad y la sed de misterio que lo caracterizaba hizo que
sintiera la necesidad de entrar. La abrió. Sintió como su mirada se hundía en
aquel profundo y temeroso agujero. Se podía distinguir gracias al pobre reflejo
del sol las paredes de piedra, llenas de raíces, musgo y alguna que otra
lagartija.
Con un temor que le recorría el cuerpo, comenzó a
bajar por las escaleras. Sentía mucho miedo. Algo extraño, algo que nunca había
sentido antes. Como si supiera que algo malo le iba a pasar y que ya era
demasiado tarde como para evitarlo, por eso continuo.
De pronto sintió un ruido muy futre por encima de su
cabeza. La escotilla se había serrado y el miedo que en un momento no lo
preocupaba, si no que mas bien lo hacia continuar, se transformo en un miedo
terrible, acompañado por una oscuridad que para el, era lo ultimo que iba a ver
jamás. Subió las escalera a ciegas y golpeo las escotilla con tal fuerza que
esta se abrió de par en par. Se sintió aliviado y siguió con su trabajo.
Ese día le tocaba cobrar su gran esfuerzo. Llego a la
mansión del Sr. Jones. En la casa no había nadie. Busco por todos lados. Por
las habitaciones, por el living, por el despacho sin encontrar ni un alma que
lo recompensara por su labor. Con gran indignación, salio de la mansión para
volver a su casa. Al llegar no encontró a nadie, como si todos se hubieran ido
juntos. Decidió irse a dormir. Cuando se despertó. Su mujer y sus hijos lo
miraban sin entender que pasaba. Sus ojos estaban horrorizados y sus hijos que
eran casi adultos, lo abrazaron de forma como nunca habían abrazado a nadie.
Manuel no entendía y pregunto que pasaba y su alguien sabia que había pasado
con el Sr. Jones. Su mujer le dijo:” estos son tus hijos. Hace quince años que
el Sr. Jones fue asesinado, junto con tigo”.
Manuel la miro con la mayor confusión que jamás había
tenido antes. Manuel le pregunto como fue. La mujer dijo:” te encontraron bajo
una escotilla trabada hace quince años”.
Mejor, Alejo, pero todavía hay muchos errores por corregir...
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