lunes, 5 de septiembre de 2016

Historia de dos mundos.

Esta es la historia de dos chicos muy diferentes entre si. Sus situaciones difieren mucho entre si y esto se debe atribuir a un contexto social que dejo el periodo de reforma económica dado desde los años 70 hasta principios del siglo XXI en Argentina (el cual adopto una política neo liberal).

El primero de lo chicos se llama Juan. Tiene dieciséis años y no va a la escuela hace tres ya que tiene que trabaja para mantener a su familia. Perteneciente a la villa 31, ésta esta conformada por seis integrantes: su padre, su madre, tres hermanos y el. Todos hombres. Su realidad es muy distinta a la de muchos de nosotros, pero semejante a la de muchos otros. Juan se despierta a eso de las seis de la mañana todos los días. Arrienda al caballo y sale con su carro y su hermano menor a juntar cartones por todo Buenos Aires. De lunes a lunes, sin feriados, sin francos, sin fines de semana, labura todos los días para llevar el pan a su casa. De vez en cuando se hace un lugar en su tarea para jugar un partidito con los pibes en algún baldío de la 31, siempre y cuando su padre lo permita sin tildarlo de vago por hacer lo que le gusta en el poco tiempo que tiene. Luchando por no caer en la droga o en la delincuencia, busca reparo en sus amigos, en los mate con su abuela y en la boca de su madre cuando llena de orgullo le dice: "gracias por todo hijo, te amo".

El otro chico es Pablo. Al igual que Juan tiene dieciséis pero digamos que su realidad es un tanto distinta. Vive en Abril, un country en el conurbano bonaerense. A los dos años, lo mandaron a un colegio maternal ya que sus padres no tenían tiempo para cuidarlo y no lo querían dejar con una niñera en casa.  Desde ese momento conoce a sus amigos, pertenecientes también a Abril. Su colegio esta dentro del country, así como el club donde nada, el shopping donde va con sus amigos, las canchas donde juega al fútbol y su vida entera. Rara vez sale, solo para alguna reunión familiar (en casa de su abuela que es la única que no vive allí), pero cuando lo hace se siente un tanto incomodo ya que no esta acostumbrado al "afuera". De lunes a viernes va al colegio. Durante las tardes se pasa con sus amigos ya que en su colegio no exigen con mucha tarea. Y los fines de semana siempre encuentran una fiesta diferente para ir dentro del enorme barrio y la usan como excusa para consumir alcohol en grandes cantidades.

Estas son las vidas de Juan y de Pablo, cada uno con la suya, cada uno viviendo su propia realidad y desconociendo la del otro, simplemente mirándola de afuera. Esta es la expresión pura de el sistema capitalista en el que vivimos inmersos y el resultado de políticas económicas neo liberales en un país donde los recursos son bastos. ¿Debe ser esto así? ¿No hay nada que podamos hacer para cambiar esto? Yo creo que si, pero quienes tienen la responsabilidad de cambiar las cosas no están dispuesto a mancharse la camisa.

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